viernes, 1 de diciembre de 2017

Invertir en el campo contribuye a la igualdad de género: FIDA

De la Mesa de Redacción Rafael Castilleja
De Arcano político


Invertir en el campo contribuye a la igualdad de género y empoderamiento de la mujer, planteará en Ottawa el lunes 4 de diciembre, Gilbert F. Houngbo, presidente del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), en su reunión con Marie-Claude Bibeau, Ministra de Desarrollo Internacional y La Francofonía del Canadá.

Se informó en Roma, este viernes 1 de diciembre, que el número uno del FIDA, expresará que esta inversión en el desarrollo agrícola y rural, puede ofrecer al Canadá una de las mejores vías para alcanzar las metas de su nueva Política de ayuda internacional feminista.

Houngbo realizará su primera visita a la capital del Canadá desde que fuera nombrado Presidente del FIDA, organismo especializado de las Naciones Unidas e institución financiera internacional que centra su labor en el desarrollo agrícola y rural en algunos de los países más pobres y las regiones más remotas del mundo.

“Cuando los canadienses piensan en lo que pueden hacer para apoyar las iniciativas orientadas a lograr la igualdad y el empoderamiento de las mujeres y las niñas en todo el planeta, quizá no piensen inmediatamente en el desarrollo y la inversión agrícolas”, opinó Houngbo. Y agregó: “Pero las tres cuartas partes de la población más pobre y más afectada por el hambre vive en las zonas rurales y allí es donde el desarrollo puede tener el mayor impacto en la vida de mujeres y niñas”.

Según se indica en un informe de la FAO de 2014, el 43 % de los trabajadores agrícolas de todo el mundo son mujeres y en zonas de África y Asia la cifra asciende al 50 % o más. Houngbo explicó que la inversión en el desarrollo agrícola y rural puede tener un enorme efecto en el empoderamiento económico y la autoestima de las mujeres, la educación de las niñas y la nutrición de las familias, sin mencionar la alimentación a escala mundial. Las investigaciones señalan que si se proporcionase a las agricultoras un acceso igualitario a los recursos productivos, se podría sacar de la pobreza a 150 millones más de personas.

Asimismo, Houngbo afirmó: “Si eliminamos la brecha entre los géneros en las zonas rurales y creamos mejores oportunidades, las mujeres y las niñas pueden convertirse en poderosos agentes de cambio”. Y concluyó: “Ellas no solo mejoran su propia vida y la vida de sus familias, sino que también tienen un extraordinario impacto en sus comunidades y países. Eso es bueno para todos”.

Entre 2010 y 2016, las iniciativas respaldadas por el FIDA beneficiaron a 139 millones de personas, de las cuales 43 millones aumentaron sus ingresos agrícolas y 24 millones —la mitad, mujeres— lograron salir de la pobreza. Otro importante grupo objetivo del FIDA son los jóvenes de las zonas rurales. En África solamente, cada año ingresan al mercado laboral 10 millones de jóvenes. Houngbo dijo que en su opinión el sector agrícola presenta un potencial enorme para los empresarios y trabajadores jóvenes, y ofrece una alternativa a la migración.

El Canadá es uno de los miembros fundadores del FIDA. Además de su firme respaldo a la igualdad de género, el país ha desempeñado un importante papel en el apoyo a la labor que lleva adelante el FIDA para que sus proyectos den prioridad a la producción y al consumo de alimentos nutritivos.

El Canadá también fue uno de los primeros donantes del Programa de Adaptación para la Agricultura en Pequeña Escala (ASAP), que permite ayudar a los pequeños agricultores a reforzar su resiliencia a los cambios en los patrones climáticos y las crisis vinculadas al clima. Durante la Décima Reposición de los Recursos del FIDA, el país ofreció apoyo adicional destinado a garantizar la incorporación sistemática de la asistencia para la adaptación al cambio climático en toda la cartera de proyectos del FIDA.

A pesar de estos logros, Houngbo señaló que hoy es más importante que nunca ampliar la escala de las iniciativas y centrar la labor en el desarrollo a largo plazo. Las cifras divulgadas el pasado mes de septiembre indicaban que el hambre había aumentado por primera vez en 10 años y en 2016 afectaba a 815 millones de personas, 38 millones más que en 2015, a causa del cambio climático y las crisis prolongadas.

En un contexto en que los líderes mundiales se han propuesto poner fin al hambre y la pobreza para 2030 como parte de su compromiso con respecto a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, Houngbo dijo que el FIDA se está embarcando en un ambicioso plan orientado a incrementar el impacto de su labor, para lo cual está considerando nuevas formas de aumentar y diversificar su base de recursos.


El Canadá es uno de los principales contribuyentes del FIDA: entre 1978 y la actualidad, ha aportado 456 millones de dólares de los Estados Unidos a los recursos y la cartera de inversiones del Fondo.

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